
Es una cinta irlandesa que cuenta la historia de una inmigrante checa en Irlanda y un músico que toca en las calles de Dublín para los transeúntes, la música los unirá y esta acompañará de excelente forma toda la película.
Glen Hansard es un cantante y compositor que interpreta sus canciones por las calles de Dublín, cuando no está reparando aspiradoras en la tienda de su padre. Durante el día, para ganar dinero extra, sale con su guitarra a tocar conocidas canciones para los turistas y gente de la ciudad, pero en las noches, interpreta sus propias creaciones en los que habla de cómo lo abandonó su novia.
Su talento llama la atención de Marketa Irglova, una inmigrante checa que vende flores en la calle para sacar adelante a su hija y a su madre. Ella al igual que Glen, se está recuperando de un fracaso amoroso y, para subir su ánimo, escribe canciones sobre el tema, pero a diferencia de Glen, nunca las interpreta en público.
Glen y Marketa, fortuitamente terminan haciendo un dúo en una tienda de música y será en ese momento cuando descubran que algo los une. Al no haberse recuperado de sus respectivas rupturas, dudan sobre si luchar por iniciar una relación entre ellos. Mientras toman una decisión que podría cambiar sus vidas, ambos se concentran en escribir nuevos temas y grabar algo, para intentar abrirse camino profesionalmente en el mundo de la música.
La producción es de bajo presupuesto, pero aún así no se hace desagradable a la vista, las locaciones escogidas nos dan un tour por Dublín, desde los barrios, calles principales hasta un paseo a un lago, nos da una visión de la vida algunos inmigrantes que llegan en busca de una mejor vida a Dublín.
Las actuaciones de los protagonistas son notables, a pesar de no ser actores, él es cantante del grupo The Frames y ella es compositora y cantante también, como dato extra, ellos son pareja en la vida real y cantan juntos, lo que se nota en pantalla a través de un sentimiento que va más allá de una buena actuación. Todo esto acompañada de una banda sonora EXCELENTE, cantada por los protagonistas, la letra acompaña cada una de las escenas de la cinta, lo que crea un ambiente perfecto.
La película es recomendable 120%, es un musical que escapa de una producción hollywoodense de este género. Cada canción te llega a lo más profundo de tus sentimientos, la historia está bien trabajada, como ya decía, actuaciones notables tanto los protagonistas como los secundarios, buen trabajo en la dirección al cuidar hasta el último detalle para que esta cinta de bajo presupuesto, estuviera al nivel de cualquier gran estudio con un guión sólido y lo que ya mencioné antes.
No está de más mencionar que la canción Falling Slowly ganó el Oscar a mejor composición el año 2008.
Nota: 8.7

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