
Acostumbrado a las comodidades del mundo moderno, Sang-Woo, un caprichoso niño de siete años debe quedarse con su abuela en un pequeño pueblo alejado de todo rastro de civilización, mientras su madre busca trabajo en la capital coreana. Es gracias a esa relación que nace con su abuela, él comienza a ver el mundo que lo rodea con una nueva mirada de respeto y aprecio. Al principio, el pequeño rechaza con rudeza el estilo de vida de su abuela. Pero gradualmente, a través de las permanentes manifestaciones de amabilidad y afecto por parte de ella, aprende a aceptar y comprender los simples placeres de la naturaleza y de su vida cotidiana.
Camino a casa es una película de culto que toca un tema que no ha sido tan recurrente, el respeto hacia los ancianos, ya sean tus abuelos y alguien que ves caminando por la calle, esta vez me centraré en la abuela, una mujer que a pesar de no poder comunicarse verbalmente con el niño, intenta de TODAS las formas posibles hacerlo feliz cueste lo cueste, teniendo que soportar los gritos y el odio con paciencia y entereza a pesar se frágil apariencia física.
La cinta es trabajada perfectamente en cada detalle, grandes actuaciones, largos silencios como es clásico en el cine coreano y la demostración de un amor a toda prueba, un amor sin límites que le da fuerza y paciencia a la anciana para hacer entender al niño que su visión del mundo o de ella es errada, normalmente se recurre a gritos o castigos para hacer entender a un pequeño pero ella recurrió al amor y lo logró.
Una emotiva película que los hará reflexionar mucho, aprender que con pequeños gestos se puede hacer feliz a una persona y por supuesto, no pongo en duda que después de ver la película le darán más valor a la relación con sus abuelos y con su familia en general. Además nos demuestran lo impacientes que podemos ser los occidentales. Recomendable 100%.
Nota: 9.3

